Friday, November 25, 2005

CRÍTICA: Cartelera (Match Point)


Match Point
Editor Bufón

Dirección: Woody Allen
Guión: Woody Allen
Intérpretes: Scarlett Johansson, Jonathan Rhys-Meyers, Emily Mortimer, Matthew Goode.
Nacionalidad: EEUU/Reino Unido
Año: 2005
Calificación: Muy Buena (****)

Quizá una pista para distinguir una mala película de una buena sea la indiferencia. Si abandonas la sala con la impresión de ser una persona diferente, mejor o peor, pero al fin y al cabo distinta, probablemente hayas presenciado una buena película que te haya enseñado algo sobre la vida.

Parte de la filmografía de Woody Allen está compuesta de películas ocurrentes o divertidas que, a pesar de tener pocos defectos, no superan la categoría de simple entretenimiento de calidad.
De tarde en tarde rueda pequeñas joyas como esta película de sencilla concepción, a medio camino entre la serie negra y el realismo, con una visión de la existencia mucho más profunda que la que nos anuncian las primeras escenas. Para el director neoyorquino, la vida puede asemajarse a un partido de tenis en el que cada punto lo decide la pericia del jugador, excepto aquellos momentos aislados en los que la pelota toca la cinta. Entonces entra en escena el factor suerte, que decidirá si la bola pasa al campo contrario o se queda en nuestra pista.

Chris Wilton es un tenista que abandona el deporte a causa de los viajes y el estrés que le genera el circuito profesional. Entra a trabajar como profesor a un club de tenis londinense para gente adinerada. Uno de sus alumnos, Tom Hewett, le introducirá en el complejo mundo de la alta sociedad, lo que le garantizará un alto nivel de vida y le llevará a elegir entre el amor apasionado y la estabilidad. Ya sé que no os he dicho nada que no sepáis a los diez minutos, pero avanzar algo más del argumento probablemente os estropearía la película.

El nivel interpretativo, siendo bueno, no es lo más destacado de la película, si exceptuamos la aparición de Scarlett Johansson. Lo suyo es un magnetismo que hacía mucho tiempo que no se veía en pantalla, pues aparte de saber utilizar sus recursos como actriz, la chica está de auténtico escándalo. El protagonista masculino, Rhys-Meyers, exagera en ocasiones su distanciamiento y neutralidad, apareciendo como un personaje en exceso plano e insustancial. Aunque tal vez esto refuerce la credibilidad de un personaje en principio mesurado que, en circunstancias extremas, puede llegar a la más absoluta locura. Todos podemos ser Chris Wilton.

Y todos podemos estar, en un momento dado de nuestra vida, en la cinta de la red. "En un partido, la pelota golpea en lo alto de la red; durante un cuarto de segundo, puede caer hacia uno u otro lado. Con un poco de suerte rebota en el que te conviene y ganas el partido. Pero también puede caer de tu lado, y entonces pierdes". La suerte puede decidir nuestro futuro mucho mejor que nuestros actos y ésta es la idea más poderosa de una película efectiva e inquietante.

Thursday, November 24, 2005

CRÍTICA: Cartelera (Torrente 3)

Torrente 3: El protector
Editor Bufón

Dirección: Santiago Segura
Guión: Santiago Segura
Intérpretes: Santiago Segura, Yvonne Sció, José Mota, Carlos Latre, Fabio Testi, Tony Leblanc
Nacionalidad: España
Año: 2005
Calificación: Mala (0)
Se ha agotado totalmente el filón, pero a pesar de todo superará en taquilla a sus predecesoras y habrá una cuarta entrega. No saber matar a tiempo a su personaje más logrado es un error del que Santiago Segura, si queda algo en él de artista, se arrepentirá algún día.

Queda muy poco de la frescura de "Torrente: el brazo tonto de la ley" o de la orgía de humor primitivo e hilarante de "Torrente 2: misión en Marbella". Todo suena a repetido, a forzado, a inevitablemente hecho con desgana. No se puede pedir un guión mínimamente coherente ni un motivo en la imparable aparición de "famoseo" en la pantalla, pero sí al menos trazos del personaje auténtico que fuimos perdiendo en la segunda entrega. Ni siquiera eso.

José Luis Torrente es colocado al mando de un grupo de guardaespaldas que deberán proteger a una eurodiputada italiana de visita en España y amenazada por grupos de presión molestos por su labor ecologista. Sus superiores de la Policía confían en la ineptitud de Torrente para que facilite la eliminación de la periodista por parte de unos matones a sueldo. Por supuesto, los guardaespaldas seleccionados por Torrente son un hatajo de inútiles que harán lo imposible por poner fácil la labor a los asesinos, pero inexplicablemente harán fracasar sus intentos convirtiendo sus errores en heroicidades.

Las pocas bromas que sobreviven son las más soeces y escatológicas, en ocasiones innecesariamente crueles y desagradables. Del mejor Torrente hay tan sólo unos minutos al principio y algún fogonazo aislado, que en todo caso no sirven para justificar el derroche de medios y metraje al servicio de la falta de imaginación más absoluta. Efectivamente, Segura se parece cada vez más al monstruo que ha creado: es capaz de cualquier cosa por embolsarse unos millones. Vergonzoso.

Wednesday, November 09, 2005

CRÍTICA: Videoteca (El maestro de esgrima)


El maestro de esgrima
Editor Bufón
Dirección: Pedro Olea
Guión: Antonio Larreta, Arturo Pérez-Reverte, Francisco Prada, Pedro Olea; basado en la novela de Arturo Pérez-Reverte
Intérpretes: Omero Antonutti, Assumpta Serna, Joaquim Almeida, José Luis López Vázquez, Alberto Closas, Miguel Rellán.
Nacionalidad: España
Año: 1992
Calificación: Buena (***).
Digna recreación de un momento histórico concreto, la revolución de 1868 en Madrid ("la Gloriosa"), en el que se enmarca una interesante historia de aventuras, suspense, intriga, amor y traición que Pérez-Reverte convirtió en best-seller. No es una súper-producción pero consigue en todo momento compensar los inconvenientes de su modesta producción con una buena dirección, la correcta elección de los escenarios y la excepcional labor de su elenco de actores.
Don Jaime de Astarloa, maestro de esgrima muy afamado en Madrid, es un hombre perteneciente a otro tiempo, totalmente ajeno a su época y a los vaivenes políticos o emocionales. Pero aparece una hermosa mujer en su vida, Adela Otero, a la que impartirá clases de esgrima y confiará sus muchos secretos. Unos documentos, esenciales para la clase dirigente madrileña, y la estocada definitiva que sólo él conoce, envolverán a Astarloa en una complicada historia de confianzas engañadas, amores no correspondidos e inexplicables asesinatos.
Omero Antonutti da la imagen y presencia perfectas para el personaje de Astarloa y Assumpta Serna posee la belleza extraña y el magnetismo que se suponen a una mujer tan gran esgrimista como misteriosa. El resto de secundarios se comportan como exigen sus papeles, con curiosos contrapuntos como el señorial y calmado Joaquim de Almeida (Luis de Ayala) frente al nervioso y atolondrado Miguel Rellán dando vida al periodista Agapito Cárceles. En general, todos los personajes son creíbles y bastante adecuados.
El guión se aleja muy poco de la novela de Pérez-Reverte, de hecho él mismo participó en la elaboración del mismo. Por ello, la película tiene un ritmo adecuado, entretenida en todo momento y acelerada en los momentos finales cuando lo exige la revelación de la trama. La impresión final es la de haber presenciado un buen espectáculo, una película española muy convincente y que optimiza todas sus virtudes y esconde sus escasos defectos.

Tuesday, November 08, 2005

CRÍTICA: Videoteca (Sospecha)

Sospecha
Editor Bufón
Título original: "Suspicion"
Director: Alfred Hitchcock
Guión: Samson Raphaelson, Joan Harrison, Alma Reville; basado en la novela de Anthony Berkeley.
Intérpretes: Joan Fontaine, Cary Grant, Cedric Hardwicke, Nigel Bruce, Dame May Whitty, Auriol Lee.
Nacionalidad: EEUU
Año: 1941
Calificación: Obra Maestra (*****)

Soberbia película que reúne los mejores elementos del gran cine de Hitchcock: suspense mantenido, repentinos giros en la orientación de la trama, excelentes intérpretes y un final inesperado. Todos los que trabajaron con el cineasta británico destacaron su inflexibilidad, mal carácter y exigencia sin límites. Puede que fuese un monstruo que hiciera de cada rodaje un infierno, pero el resultado es tan inigualable que todos acabaron reconociendo que merecía la pena. Y la película que presentamos nos deja una buena colección de escenas inolvidables (el vaso de leche de Cary Grant, los abruptos acantilados de la costa inglesa, el ahogo de Thwaite con el brandy).
Se hace necesario comentar que, al menos en esta película, las exigencias del estudio se impusieron sobre las pretensiones iniciales de Hitchcok, que se vio obligado a cambiar el final a causa de la imagen que la RKO quería proyectar de uno de sus autores de moda, Cary Grant.

La historia es tan simple como efectiva: una solterona británica de buena familia, Lina McLaidlaw, es cortejada por el mujeriego Johnnie Aysgarth, de profesión vividor y apostante. La familia de la joven no ve con buenos ojos la relación, se casan en secreto y, tras una larga y cara luna de miel, se instalan en una suntuosa casa inglesa. Pronto se comprobará que él está arruinado y no parece dispuesto a trabajar para mantener su elevado nivel de vida. Ella soporta al principio con buen humor el carácter manirroto de su marido, sus fraudes millonarios y su incapacidad para mantener un empleo. Pero llega un momento en el que el ansia de su marido por conseguir dinero con que pagar sus deudas, le hará verlo como un hombre peligroso: ha nacido la sospecha.

Joan Fontaine consiguió el Oscar por un trabajo que le viene como anillo al dedo: vuelve a ser una mujer insegura, tímida y subordinada a su marido, papel que ya bordó en "Rebeca". Le acompaña en esta ocasión Cary Grant, para el que no hacen falta presentaciones, a su vez encargado de recrear su personaje más carismático: el de seductor algo golfo pero con mucho encanto. Así, su personaje oscila entre el cinismo, la simpatía y la brutalidad. Todas las facetas las borda Cary Grant llenando completamente la pantalla en cada aparición. Los secundarios, como Nigel Bruce y Auriol Lee, también rayan a gran altura.

Cada guión de Hitchcock es una una genialidad y éste también lo es, consiguiendo desorientar continuamente al espectador sin malas artes ni engaños. Pero destaca sobre todo la labor de dirección, que cuida cada detalle mínimo en la escena más intrascendente. Al final, esa obsesión por el acabado es lo que hace más fácilmente distinguible una película del director británico, haciendo intemporales historias en blanco y negro plagadas de detalles de época.

Friday, November 04, 2005

CRÍTICA: Cartelera (El método)


El Método
Editor Bufón

Director: Marcelo Piñeyro
Guión: Mateo Gil (de la obra teatral "El método Gronholm" de Jordi Garcerán).
Intérpretes: Eduardo Noriega, Najwa Niwri, Ernesto Alterio, Natalia Verbeke, Pablo Echarri, Eduard Fernández, Adriana Ozores, Carmelo Gómez.
Nacionalidad: España-Argentina-Italia
Año: 2005
Calificación: Entrenida (**)

Acudimos con la certeza de que una obra teatral llevada al cine sufrirá cambios radicales que, probablemente, la empobrezcan en beneficio de los recursos visuales abrumadores del cine. La primera hora de la película significa lo contrario: la constatación de que un buen elenco de actores y unos diálogos excelentes pueden ahondar en la verosimilitud de una situación habitual llevada al extremo. Poco a poco, la película va cayendo hasta terminar con cierta ambigüedad en un final abrupto y muy mejorable.

Muchos conocerán el argumento tanto por la publicidad de esta película como por la obra de teatro de la que deriva ("El método Gronholm"). Siete aspirantes a un puesto de trabajo se encuentran con una "encerrona" en su entrevista de trabajo, viéndose obligados a buscar su "supervivencia" en reñida competencia con el resto. En un espacio cerrado, en un ambiente de nervios y lucha despiadada, los instintos más primitivos aflorarán para conseguir el ansiado premio.

Ernesto Alterio y Natalia Verbeke se encuentran con personajes de sobra conocidos para ambos. Él realiza un inicio de película sensacional pero va cayendo en su lado cómico y tartamudeante hasta la sobreactuación. Con Verbeke ocurre algo parecido: el estereotipo de "secretaria tonta" la domina hasta extremos poco creíbles. Adriana Ozores, Eduardo Noriega y Eduard Fernández realizan un buen trabajo y Carmelo Gómez aprovecha sus minutos con una lección interpretativa. Aunque el "redescubrimiento" de Najwa Niwri y la aparición de Pablo Echarri constituyen la nota más destacada en una película de protagonismos muy repartidos.

La tensión de los primeros minutos está muy lograda y los diálogos muy conseguidos, los antecedentes entre los aspirantes resultan creíbles y el ritmo es rápido y trepidante. Tras la primera hora ocurre lo de siempre: alargamiento innecesario hasta las dos horas de rigor, deriva en el guión y pérdida de interés. En todo caso, se trata con casi toda seguridad de una de las mejores películas que nos ha dado el cine español en este año.