Saturday, March 25, 2006

CRÍTICA: Videoteca (El Crack)


El Crack
Colaborador Geffe

Director: José Luis Garci
Guión: José Luis Garci y Horacio Valcárcel
Intérpretes: Alfredo Landa, María Casanova, José Bódalo, Miguel Rellán, Manuel Tejada.
Año: 1981
Nacionalidad: España
Metraje: 131 minutos
Género: Thriller
Calificación: Muy Buena (****)

Si a alguien que no sepa demasiado, pero sí algo de cine, se le dice que Garci hizo en su momento un thriller nos mirará escéptico; si se añade que está libremente basada en una novela de Daniel Hammet, creador del personaje de Marlowe, que interpretaría luego Bogart en el cine, pensará en que clase de sustancias alucinógenas podremos estar tomando…pero finalmente, si se le anuncia que el protagonista encarnando a un duro detective es… Alfredo Landa, y que hace una actuación sobresaliente…lo más probable es que corra a buscar a los loqueros. Pero todo lo anterior es cierto, esta película existe y es uno de los más completos thrillers que he visto jamás.

Muy resumidamente, y sin caer en el delito execrable de destripador de historias, trata de un duro y competente detective privado, ex-policía, en la España de finales de los 70, aficionado al boxeo, y de vida personal ordenada y poco emocionante. Recibe un encargo : encontrar a la hija de un potentado leonés desaparecida haría dos años. El encargo aparentemente rutinario tomará visos más peligrosos; finalmente muere una inocente, la hija de su amor platónico: entonces toca la hora de la venganza… Es mejor que la veáis por vosotros mismos, la historia se sigue perfectamente; ahora os comentaré por qué me ha parecido muy destacable.

No es un thriller pretencioso y todos los giros de la trama avanzan a ritmo mental, es decir, se piensan, se razonan y aparecen, así lo hace el protagonista, pero cuidado: aquí el espectador, si es inteligente, puede adivinar mucho de lo que va a pasar…¡no importa! Sí en efecto, el particular tempo narrativo de Garci, dilatado y muy formal, es AQUÍ un concepto innovador y muy potente: con un cambio de plano, una secuencia que continua más allá del límite aparente, una toma angularmente extraña, se indica una idea, un acontecimiento que va surgiendo, o algo que ya estaba latente, y entonces se nos ocurre, se le ocurre, o nos sorprende pero luego decimos, claro, se veía por etc. etc.

Y sin embargo su característica más notable es la emotividad tan sobria y depurada que desprende a lo largo de la historia; desde luego muy alejada de los excesos sensibleros de los que luego adolecería el mismo director, aunque en cierta forma los prefiguren; en ésta, el género o la historia o su propio acierto hacen que recorte mariconaditas y pasteleos y depure una historia que se presenta por si misma (mérito de D. Hammet) . A diferencia de los thriller americanos, su vida personal, sus ideas, sus principios, sus sentimientos están presentes, aquí, desde los primeros momentos : es un duro de fondo blando y con sólidos principios morales, pero no es Harry el sucio, o ninguno de los personajes Eastwood, es Alfredo Landa, con bigote, con entrecejo hundido y bajito, que a ratos impone; nunca jamás creería que iba a decir que Alfredo Landa es un actorazo, pero lo es, lo ha demostrado. Su historia personal no está al servicio del thriller sino que se consigue un difícil, pero aparentemente fácil( mérito de guión, dirección y protagonistas), equilibrio acción-sentimientos, que se resuelve y disputa a lo largo de toda la película, a veces el uno mueve al otro oscuramente y otras veces la interacción es mucho más simple, cómo se verá.

Queda por reflexionar acerca del título, es curioso, no parece haber ninguna razón determinante para su elección, es decir, hay una muy obvia pero no es suficiente… es una historia formalmente muy similar a las del género de boxeadores, y además aparece el boxeo cómo su distracción, quizás algo más…Pero también el ambiente de la época, impregnado profundamente de una decadencia general… color decadente, principios decadentes, crisis, droga, corrupción: el entusiasmo y la actividad de los 70 dan paso a la abulia y la transición de los 80, sin duda aportan un matiz rebelde, asocial y único al protagonista.

Participando grandes actores y actrices de la época, muchos ya desaparecidos, la película ofrece la oportunidad de ver también una historia social, a través del desfile de caracteres que pasan y explican frente a los ojos del detective, un tipo que "mira y escucha". El guión es muy notable y equilibrado con la película, cada palabra ha sido meditada, prefiriendo la ausencia al recargamiento, la explicación a la presentación. La banda sonora es una maravilla de la época, que en nada envidia a muchas de las mejores que he oído. Mi valoración global es que es muy buena, una de las mejores de este país, imprescindible para conocer su cine. Espero que os haya animado y estimulado suficiente para verla por vosotros mismos.

Friday, March 24, 2006

CRÍTICA: Cartelera (Syriana)



Syriana

Director: Stephen Gaghan
Guión: Stephen Gaghan, basado en el libro "See no evil..." de Robert Baer
Intérpretes: Matt Damon, George Clooney, Alexander Siddig, Christopher Plummet, Chris Cooper, Nicky Henson, Jeffrey Wright, Amanda Peet.
Nacionalidad: EEUU
Año: 2005
Metraje: 126 minutos
Género: Thriller político
Calificación: Buena (***)

En el mundo actual puede resultar sencillo conocer un pequeño apartado del mismo pero su enorme complejidad hace casi imposible que existan hombres capaces de abarcarlo con su mirada. De igual manera, los conflictos humanos se hacen parcialmente denunciables en soportes como el cine: es factible señalar el caos africano y el aprovechamiento de las farmaceúticas (The constant gardener) o la intolerancia racial (Crash). Pero tratar de echar un vistazo en apenas dos horas al problema energético es una tarea tan arriesgada como interesante, consiguiendo Gaghan una película única y estimulante que oscila entre el documental político y un thriller internacional.

"Syriana" es un término usado en círculos del Departamento de Estado norteamericano, aludiendo a una posible situación de cambio de regímenes políticos en Oriente Medio hacia una orientación pro-occidental. A partir de este término utópico, que mezcla realidad con ficción, nace una historia tejida en un mundo actual entre Estados y personajes totalmente identificables. La propuesta de Gaghan, debutante en la dirección, se encuentra lastrada de inicio por la intención inequívoca de denunciar la política norteamericana en Oriente Medio. Por tanto, a pesar de que la trama es perfectamente creíble y que la denuncia es fundamentada, en muchos instantes de la película se aprecian ciertas simpatías y antipatías que pueden manipular la percepción del espectador. De igual manera, la abrumadora acumulación de datos, lugares o personajes busca desorientarle para remarcar la estremecedora dificultad del mercado energético. Esta técnica fragmentaria hace costoso el seguimiento de la trama y puede desanimar a más de uno. A pesar de estos defectos, el cine contestatario está muy bien argumentado y se sustenta en unas grandes interpretaciones y unas adecuadas localizaciones.

George Clooney se gana el Oscar con un trabajo brillante como el agente de la CIA Bob Barnes, aunque eclipsado a mi parecer por Christopher Plummet (Dean Whiting) o el sudanés Alexander Siddig (Príncipe Nasir). El resto cumplen bien con sus pocos minutos en escena, resaltando lo adecuado del casting y de las posteriores caracterizaciones. Con el desmesurado rodaje se viene abajo el mito de cine independiente, porque Ginebra, Casablanca (sustituye a Beirut o Teherán) o Dubai (Emiratos Árabes Unidos) desfilan por la pantalla junto a los escenarios estrictamente norteamericanos, especialmente Washington. El tiempo total empleado fue de cinco meses a través de tres continentes, tratando de compaginar los intereses profesionales de los actores y las posibilidades en países no occidentales.
Intentaremos resumir al máximo la trama. La fusión de dos petroleras americanas, Connex y Killen, es la excusa para analizar las circunstancias en numerosos frentes. En un pequeño emirato del Golfo, el príncipe Nasir se postula como sucesor de su padre y pretende vender la nueva concesión de explotación de crudo a una compañía china, en perjuicio de Connex. Aparecen en escena Bob Barnes y Bryan Woodman (Damon): el primero es un agente de la CIA que debe asesinar a Nasir, el segundo un analista energético que queda como asesor del príncipe por razones que no desvelaremos. La fusión de las compañías dejará sin trabajo a muchos trabajadores árabes, lo que arrastrará a muchos al fanatismo muy bien retratado en una última escena antológica. En ese momento, en EEUU, el bufete Sloan Whiting investiga la corrupción en Killen, que ha conseguido mediante el soborno jugosos contratos en Kazajstán. Mientras un abogado de esta firma trabaja junto a la Fiscalía en este caso, el director del bufete (Plummet) busca deshacer el trato de Nasir con los chinos.
Para entender lo intrincado del mundo globalizado y de la encarnizada lucha por las fuentes de energía, se hace necesario ver esta película sólida, fruto de años de investigación de Gaghan guiado por el ex-agente de la CIA Robert Baer. Se reclama una mayor sencillez en el guión y un poco más de alejamiento objetivo del problema, pero el panorama que nos proporciona es extraordinario. Economía, política y arte en estado puro.

Tuesday, March 07, 2006

CRÍTICA: Videoteca (Erreway-Cuatro Caminos)


Erreway-Cuatro Caminos
Título Alternativo: Rebelde Way: la película
Director: Ezequiel Crupnicoff
Guión: Lily Ann Martin, Solange Keoleyan; basado en la idea de Cris Morena
Intérpretes: Luisana Lopilato, Camila Bordonaba, Benjamín Rojas, Felipe Colombo, Roly Serrano.
Año: 2004
Nacionalidad: Argentina
Género: Inclasificable
Metraje: 90 minutos inacabables
Calificación: Lamentable (-1)
Bastaba con que esta película tomase una mínima historia de la serie para que tuviera alguna gracia, para que el guión fuese algo coherente y que los actores pudieran hacer su trabajo. Pero no, alguien tuvo la genial idea de que los cuatro actores principales de la serie se subieran a un autobús a recorrer la Argentina profunda para crecer como grupo musical, hilando así una desastrosa sucesión de aventuras sin fuste ni rumbo.
Roly Serrano, que debe ser un actor gracioso en su país, tiene el difícil encargo de darle el toque de humor, cosa que no logra en absoluto. En cuanto a los cuatro actorcillos principales, sólo Camila Bordonaba (Marizza) consigue el aprobado, al igual que ocurre en la serie. Los dos chicos, Felipe Colombo (Manuel) y Benjamín Rojas (Pablo), intentan sin éxito explotar su vena macarra y pija respectivamente. En cuanto a Luisana Lopilato (Mia Colucci), en ella se centra la trama en una extraña mezcla de retrato social y lección adolescente sobre el sexo y el SIDA. Aparte de ser la actriz más flojita de la serie, el hacerla víctima de la fatalidad pone un final absurdo e innecesariamente trágico a una película inenarrable y errática.
Me intrigan los primeros 5 minutos, hasta que los cuatro se encuentran para esperar al autobús y ya se empieza a oler el desastre. Se podía haber hecho un producto ligerito y de consumo para adolescentes pero con una mínima calidad y sentido común. Tengo la seguridad de que ni a los mayores fanáticos de "Rebelde Way" ha podido convencer esta mezcla de subgéneros que intenta ser una "road movie" y se queda en un bodrio interminable. Como dice Roly Serrano, tomando prestadas sus palabras a la canción de Andrés Calamaro, "Fabio Zerpa tenía razón". "Hay marcianos sobre la tierra", sólo así se entiende este engendro que no puede entretener a ser humano... ni siquiera en la Argentina.