CRÍTICA: Cartelera (Crash)
Director: Paul Haggis
Guión: Paul Haggis y Roberto Moresco
Intérpretes: Matt Dillon, Brendan Fraser, Sandra Bullock, Don Cheadle.
Año: 2004
Nacionalidad: EEUU
Género: Drama
Metraje: 113 minutos
Calificación: Buena (***)
Extraña película sin un hilo argumental claro, tejido en torno a una sucesión de encuentros y coincidencias de muy diversos personajes en la ciudad de Los Ángeles. Es lo que muchos críticos llamarán "película coral": los intérpretes se reparten los minutos de metraje con apariciones breves e intensas, tratando de dar al conjunto una apariencia de mosaico homogéneo y trabajado. Y aunque hemos mencionado las casualidades como nexo de unión, sería más acertado citar la intolerancia y el racismo como el auténtico eje vertebrador de una película sólida y valiente.
El racismo es tratado de forma excepcional, sin prejuicios ni pretensión alguna de manipulación: árabes, negros o blancos desconfían entre sí en un recuerdo de tensiones históricas que demuestra que en América la lucha racial aún no ha terminado. A la secular distancia entre negros y blancos se suma la raza árabe, marcada de manera definitiva por el terrorismo islamista. Cualquier pretensión de separar buenos de malos queda totalmente evaporada con un retrato cruel, soberbio y ejemplar del problema, huyendo de la demagogia o lo políticamente correcto. "Crash" es cine de denuncia en estado puro.
Las interpretaciones son estelares en algunos casos, como el de Matt Dillon como un policía racista o Don Cheadle como un inspector de color. Actores más conocidos por películas comerciales, como Brendan Fraser o Sandra Bullock, sorprenden como Fiscal del Estado y su pareja con dos trabajos muy sólidos y limpios. Los personajes tratan de ser una muestra pura de la América del nuevo siglo: inmigrantes árabes marcados por el 11-S, negros honrados con trabajos manuales perseguidos por su color, criminales de color que justifican sus actos por un supuesto racismo, policías blancos con padres enfermos que culpan de su desgracia a la raza negra... Un extracto algo tramposo de un país que se debate entre la modernidad tecnológica y las profundas fracturas sociales que se abren en su interior.
Paul Haggis, guionista de "Million Dollar Baby", debuta en la dirección con un rodaje errático que justifica con un par de nexos muy bien resueltos que sorprenden al espectador, que intuye sólo unos momentos antes la jugada maestra. Las vueltas de tuerca no son excepcionales y además, al quedar a la libre interpretación, tratan de adular al espectador tratando de llamar a su inteligencia con estrategias algo evidentes. La estructura post-moderna se agradece y la línea valiente también, dando como resultado una película sin fisuras aunque tampoco inolvidable, una de las favoritas en la ceremonia de los Oscar.

